BREVE PASO POR SANTIAGO DE CHILE

En este primer lunes de diciembre toca volar otra vez, así que nos desplazamos a la cercana localidad de Puerto Montt, que es donde se encuentra el aeropuerto, para emprender vuelo hacia Santiago de Chile, capital de este país de 18 millones de habitantes de los que siete viven en ella o en sus alrededores.
Lo primero que hacemos tras instalarnos en nuestro hotel es comer. Lo siguiente, cumplir con la tradición, como siempre que podemos: una siesta.
Después, como hace buena tarde, tenemos tiempo de dar un buen paseo por los alrededores, empezando por la abigarrada avenida Libertador Bernardo O'Higgins, que a esta hora de la tarde es un hervidero de personas trasladándose de aquí para allá.
Lo primero que nos encontramos es la iglesia de San Francisco, con su museo colonial adjunto. Pasamos después por el Museo de Bellas Artes y llegamos a la puerta de acceso al Cerro de Santa Lucía, en cuya cumbre (a la que no subimos) estaba el castillo donde las fuerzas españolas intentaron resistir el ataque del ejército independentista.
Llegamos a continuación al barrio Lastarria, uno de los emblemáticos de la ciudad, donde algunos artistas exponen sus obras, y después a un agradable y concurrido parque, donde nos tomamos un rato de descanso antes de retornar por otras no menos concurridas calles a nuestro hotel.
Al día siguiente nos encontramos con un cambio de tiempo radical. En primer lugar, ha bajado la temperatura considerablemente. Y a continuación, nada más de salir del hotel por la mañana temprano, para hacer un recorrido por la ciudad, empieza a llover.
No nos arredramos. Hay una parte que es tour panorámico en minibús y otra que nos mojaremos un poco.


De lo primero que "disfrutaremos" es del atasco de turno como en cualquier otra ciudad. Después vamos recorriendo diferentes lugares y puntos de interés, como el Cerro San Cristóbal, que vemos desde abajo parcialmente tapado por las nubes, y otro emblemático barrio como el de Buenavista, donde tenía una de sus casas Pablo Neruda.
Cuando llegamos a la parte antigua chispea. Bajamos del minibús en la Plaza de Armas, donde está el Ayuntamiento (aquí, Municipalidad), y entramos en la catedral.
Callejeamos después para llegar al lugar donde se encuentra el edificio que alberga al Poder Judicial y en frente donde estaba el congreso de los diputados hasta que, con la restauración de la democracia y en un intento descentralizador, lo trasladaron a Valparaíso.


Culminamos nuestro recorrido bajo la lluvia en la Plaza de la Constitución, donde se encuentra el Palacio de la Moneda, emblemático lugar en el que ejerce sus funciones el presidente de la República y de triste recuerdo porque fue donde en 1973 fue asesinado Salvador Allende por los militares golpistas encabezados por Augusto Pinochet y se produjeron las imágenes de enfrentamientos armados, con bombardeo incluido.
Retornamos al minibús para dirigirnos a la parte nueva de Santiago, pasando por la zona que llaman Sanhattan, y culminamos en el Parque del Bicentenario, precioso lugar, con sonrosados flamencos y cisnes de cuello negro incluidos. 


Lástima que el mal tiempo no nos permita disfrutarlo con mayor intensidad.
Termina así la visita que nos ha permitido hacernos una idea de lo que es Santiago de Chile.
Y, dadas las inclemencias meteorológicas, decidimos dedicar la tarde a descansar porque el próximo madrugón será de aúpa: vendrán a buscarnos ¡a las tres y media! de la madrugada para llevarnos al aeropuerto.
Rapa Nui nos espera.