EL SKORPIOS III, NAVEGANDO RUMBO AL CAMPO DE HIELO SUR POR LA RUTA KAWESKAR

Día de descanso en Puerto Natales, que dedicamos a dar un paseo por esta tranquila ciudad chilena, comer estupendamente, una buena siesta en el hotel y tarde de lectura disfrutando de las excelentes vistas sobre el fiordo, aprovechando que hoy luce el sol, aunque también hace mucho viento. En fin, el tiempo patagónico.


Al día siguiente, viernes 23, toca de nuevo madrugar porque tenemos un buen rato de bus hasta el Parque Nacional Torres del Paine.



Accedemos a este enorme y hermoso lugar por un camino de tierra que nos conduce primero al Lago Sarmiento y después al Nordernskjold, en cuyo mirador nos detenemos para contemplar la espléndida panorámica, que, sin embargo, nos decepciona un poco porque las nubes nos impiden ver las Torres del Paine en toda su dimensión.


Continuamos la marcha hasta llegar al Lago Pehoé, núcleo central del parque, en cuyo mirador volvemos a detenernos, antes de dirigirnos al área Serrano donde nos espera la comida y tenemos la suerte de que se despeja el panorama y nos permite atisbar las famosas Torres graníticas.


De regreso al minibus tenemos tiempo para una siesta reparadora antes de llegar a la cueva del Milodon, gigantesco animal prehistórico de unos mil kilos de peso que anduvo por estos parajes hace unos 20.000 años.


Ponemos así punto final a la visita a este parque natural y regresamos a Puerto Natales, donde ya nos espera el Skorpios III, motonave (así la llaman aquí) con la que realizaremos otra navegación por el denominado Campo de Hielo Sur de Chile.
Se trata de un navío de menor tamaño que el Australis, pero quizá mejor preparado para enfrentar el hielo, en el que navegaremos 67 pasajeros con una treintena de tripulantes.
Surcaremos las aguas de varios fiordos para llegar a un total de once glaciares en los próximos dos días, siguiendo la denominada Ruta Kaweskar, que toma su nombre de una tribu indígena que anduvo por estas tierras.
Embarcamos a la hora prevista y zarpamos también según lo anunciado encarando el fiordo de Puerto Natales para iniciar la navegación por los canales patagónicos pasando por la llamada Angostura Kirke al atardecer y cuando queremos darnos cuenta estamos cenando. 


Amanecemos el sábado 24 en las cercanías del glaciar Amalia y, después de desayunar, abordamos las lanchas, estas con más capacidad que las Zodiac, para desembarcar y emprender una pequeña ascensión hasta un mirador desde el que apreciamos en toda su dimensión el glaciar.
Retornamos al barco y reanudamos la navegación hacia el glaciar El Brujo, a donde llegamos mientras comemos. De postre tenemos lanchas para aproximarnos al glaciar. Nos advierten que al desembarcar en la zona rocosa tomemos precauciones porque está húmeda y resbaladiza (como enseguida pudo comprobar algún despistado).


Tras una breve caminata alcanzamos el punto más próximo desde el cual disfrutar de la impresionante panorámica.
Regresamos al barco, pero por poco tiempo, pues enseguida transbordaremos a una embarcación más pequeña: se trata de un rompehielos con el que navegaremos por el fiordo Calvo, pasando por varios glaciares: Fernando, Capitán Constantino y Alipio, entre otros. Pero lo más impresionante es el enorme mar de hielo que atravesamos y que nuestro navío va rompiendo literalmente para abrirnos paso.


Por el camino, además de los enormes carámbanos de hielo, encontramos una numerosa colonia de cormoranes, "encallamos" ante una hermosa cascada y finalmente nos introducimos por un angosto cañón por el que casi nos caen encima varias torrenteras.
De vuelta continúa sorprendiéndonos el inmenso mar de hielo que debemos volver a cruzar para llegar al barco, donde nos espera ya la cena. Es que se cena pronto por estos lares.


El domingo 25, cuando ya alcanzamos el décimoquinto día de nuestro viaje, navegamos por el Fiordo de las Montañas y, mientras desayunamos podemos avistar varios glaciares que se descuelgan desde la Cordillera Sarmiento.
Abordamos las lanchas para aproximarnos al glaciar Alsina y observar el panorama que nos permite este nuevo día nublado y lluvioso. Así es el clima patagónico, nos dicen.


Regresamos al Skorpios III  para navegar en dirección al glaciar Bernal. Desembarcamos de la lancha e iniciamos una caminata que nos lleva en medio de un pequeño bosque nativo hasta un sendero que atraviesa una laguna de agua glaciar para llegar al frente del Bernal.
Se trata de un glaciar que está en regresión y ya no acaba en el mar. De hecho, por debajo fluye un río con una corriente intensa.


Continuamos la navegación por el Fiordo de las Montañas mientras comemos, hasta alcanzar la llamada Angostura White, momento que tenemos la suerte de presenciar desde el puente de mando.
Acto seguido emprendemos nuestra última expedición en lancha, consistente en un paseo por el fiordo durante el cual pudimos avistar el majestuoso vuelo del cóndor antes de llegar a las rocas donde anida una numerosa colonia de cormoranes de las rocas y a otra pequeña isla donde parecían estar esperándonos un grupo de leones marinos, a los que nuestra presencia no pareció agradarles demasiado, a juzgar  por los gruñidos que emitían.


Y fin de la expedición. Volvemos al barco donde nos espera la cena de despedida con baile incluído. Toda una experiencia este segundo crucero por el Campo de Hielo Sur de Chile. 
Mañana desembarcamos en Puerto Natales y retornamos a la República Argentina, concretamente a El Calafate.